sábado, 24 de abril de 2010

Chile, un país de terremotos y la construcción.

El 46% de la energía sísmica del planeta es liberada por Chile. El terremoto de Valdivia, en 1960 (9.6 de la escala Richter), ha sido el mayor del mundo. (1)

El sucedido el 27 de Febrero es el quinto de mayor magnitud, desde que existen registros.


Investigadores de Chile, Francia, Bulgaria (2), de la Universidades de Chile (2) y de Concepción en los años 2007, 2008 y 2009 advirtieron que debía producirse un terremoto en nuestra zona, sin una fecha precisa.


Ante el terremoto del año 1939, rápidamente, el Presidente de la República Aguirre Cerda, creó la Corporación de la Reconstrucción y Auxilio además de la CORFO y el Presidente Jorge Alessandri el Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción. Con la función principal: atender la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto de 1960. Esa comprensión de que ante situaciones excepcionales era indispensable destinar y canalizar recursos extraordinarios, a través de Instituciones específicamente destinadas a ello, permitió levantar y reconstruir las zonas comprometidas en el corto y mediano plazo.


Es urgente una Institución Nacional de Reconstrucción, descentralizada, con sede en Concepción o Talcahuano. (3) Que incluya investigadores especialistas.


Pero no basta reconstruir lo caído. Se trata también de aprovechar esta situación para mejorar o cambiar lo existente en las ciudades, áreas verdes, caminos, puentes, agua potable, electricidad, comunicaciones, mayores recursos para Bomberos, Carabineros y Policía de Investigaciones, en ocasiones con nuevos planes urbanos, etc. Que permita mejorar la calidad de vida de sus habitantes. En todo lo anterior es muy importante la opinión y la participación ciudadana.


Después del terremoto de Talca del año 1928 nace en Chile la Ingeniería Sismo-Resistente y se dicta la Ordenanza General de la Construcción. (4).


Luego y durante mucho tiempo, el Ministerio de la Vivienda y el de Obras Públicas proyectaron con sus especialistas las obras y se licitaba la construcción. Los Inspectores de Obra revisaban todo su desarrollo. Por ejemplo, revisaban que cada fierro correspondiera al existente en el plano, antes de que sobre ellos se vertiera el hormigón.


Las Municipalidades por medio de ingenieros, independientes del negocio inmobiliario, revisaban los proyectos de cálculo y obligaban a cumplir las normas antisísmicas para ser aprobados. A partir del año 1980, se estableció que la responsabilidad de hacer cumplir las normas era de los ingenieros calculistas contratados por las empresas inmobiliarias.


Solamente en el año 2005 esto se cambió, sin efecto retroactivo y en forma insuficiente: la revisión de los planos debía ser realizada por un ingeniero independiente seleccionado de un registro público.


Sería conveniente revisar los cálculos de las construcciones de esos 25 años. A lo menos las de uso público como colegios, hospitales y las vulnerables como las viviendas económicas...


Hay que retomar el principio que las municipalidades se obliguen a examinar los proyectos de cálculo, revisar e inspeccionar los edificios durante su construcción. En Chile existirán nuevos terremotos. Hay hacer más exigentes las normativas estructurales y sísmicas.


Los suelos inestables amplifican las ondas sísmicas. Es necesario que las municipalidades tengan mapas de microzonificación sísmica y de las características principales de los suelos para construir en forma segura.


Los concejales Olea y Calderón han propuesto que exista un Registro Nacional de Viviendas que incorpore el historial de daños y los cambios en sus estructuras. (5) Es necesario que la modificaciones importantes de la vivienda que alteren la resistencia de la vivienda (por ejemplo, eliminar pilares, abrir ventanas, etc) sean realizadas con estrictas normas de seguridad.


Estamos de acuerdo con aquellos arquitectos e ingenieros que estimaban que no debía construirse en altura más de 8 pisos, en Concepción.


Muchos daños y dolor podrían haberse evitado.






Ana Dall`Orso Sobrino y Edgardo Condeza Vaccaro


edgardocondeza@vtr.net Concepción, Chile







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